EXTRAÑOS CORTOS RELATOS

El blog recopilatorio de las idas de pinza de Mortfan1

21 ago. 2014

Nada

Nadie. Nada.
En mi interior, todo muere lentamente. Poco a poco.
Cada día soy menos yo. Cada día más extraña.
Siento como si no fuera nada
todos los demás son alguien, tienen algo.
¿Qué tengo yo, qué me queda a mí?
Soy muleta y apoyo, vientre fértil,
cuidadora veinticuatro horas.
Para de contar. Déjalo ahí.
Nada de lo que hago, lo hago bien.
Nada veo que sea ni siquiera similar al nivel de otros,
del que yo quise tener una vez.
No se trata de comparar,
no me importan los demás
siempre y cuando no les falle con mi inutilidad.
Y llega el momento del "yo lo hago"
la condescendencia,
el falso apoyo,
¿Qué motivos tienes para estar triste?
¿Qué motivos para llorar?
Ninguno.
Nada.
...
Sola.
Me encuentro sola.
Sola con mis hijos todo el día, sola con mis letras
que nadie entiende.
Sola con mis pensamientos
que me hunden en la miseria.
...
Me levanto por la mañana,
una sombra de lo que fui.
No me reconozco en el espejo
no me reconozco el rostro
no me reconozco el alma.
...
Estoy en medio de una multitud
gritando, chillando cuanto me da la voz
y nadie me hace caso.
Lloro, grito,
desgarro mi interior ante ellos
y nadie vuelve sus ojos a mí.
No me ignoran.
No me aborrecen.
Es solo que no existo.
Estoy ahí por un accidente del universo
y tienen que cargar conmigo
sin ofrecer nada de lo que necesito
pidiendo, solo pidiendo.
¿No lo ves? Yo misma te lo digo.
Solo quiero no estar sola.
Tener tiempo contigo.
Tener tiempo conmigo.
Poder descansar la mente
olvidarme del olvido.
Desahogar mis penas y que nadie diga
¿De qué te quejas?
¿Te quejas de tu vida?
Otros hay peor...
Lo sé, sé que no tengo queja,
razones para estar triste,
para llorar escondida de miradas curiosas
para gritar en mi mente de manera ensordecedora
bajo un manto de calma
que cada vez rompo con más frecuencia.
¿Y si me convierto en un monstruo?
¿Así es como me quieren?
No, claro, nadie quiere a los monstruos.
Nadie me quiere.
Quizá ya lo sea.
...
No, sé que me quieren.
Pero aún así estoy sola.
¿Tengo derecho a quejarme?
Todos estamos solos al fin y al cabo.
Solos en nuestros pensamientos,
dolores y alegrías.
Pero es duro.
No tener con quién hablar sin recibir críticas,
sin recibir consejos,
solo apoyo. ¿Es tan difícil?
...
¿Sabéis cual es la prueba?
Nadie va a leer esto.
Y cuando cierre el post
volveré a ser lo mismo.
Esposa y madre,
ama de casa,
compañera de trabajo
que no sirve para nada.
...
Algún día acabará todo.
Y leeré este texto
me reiré de mí misma.
¡Qué tonta era!
Estar triste en ese momento,
cosas de las hormonas.
Solo espero que así sea
que no me lloren a mí
porque se me ha ido la cabeza.
Lo dudo.
No soy tan cobarde. No soy tan valiente.
Aún hay cosas que me hacen reír
aún mis niños me hacen feliz.
Todavía quiero a mi marido
aunque no sé si es un sentimiento compartido.
Parece que sí a veces.
En ocasiones que no.
Será cosa mía.
O no.
O qué sé yo.
...
Cansada. Estoy cansada.
Necesito... necesito quién me entienda
me apoye aunque no esté de acuerdo conmigo.
Que no diga palabras vanas
para poder seguir con su vida.
Que no se limite a soltar sus consejos
sobre cómo debería sentirme con la mía.
Necesito alguien para quién no sea
nada.




3 oct. 2011

Oda a Óscar

No sólo tengo el blog olvidado(y a mis exiguos pero queridos lectores) sino casi todo lo que se refiere a literatura. He terminado Elderan II y empezado el III(finalmente serán IV) y poco más porque entre maternidad y retomar la carrera olvidada he tenido tiempo para... nada.
Pero un día, mirando a mi pequeño alien(como lo llamo en el blog que dedico a cosas que tienen que ver con él, básicamente)noté una conocida comezón quemándome los dedos y fui a por boli y papel y le escribí un poema.
Sí, le he escrito un poema. Y como la poesía se me da fatal, pues me ha quedado un churro. Podéis reíros todo lo que queráis(menos mal que apenas me lee nadie y comenta...  casi nadie) que me da igual.
Al que le guste bien. Y al que no, que no mire. Y si ya lo ha visto que se dé de cabezazos contra la pared hasta que mueran las neuronas que lo guardan en la memoria(no me responsabilizo si se borran otros recuerdos).
No tiene título pero, a modo de homenaje a mi otro blog, lo voy a llamar:

Pequeño alien.

Mi niño.
Te miro y sonrío.
Tus ojos
entre tierra y cielo,
cerrados dulcemente
entregados al sueño.
Los rizos rojizos
de tu pelo,
la postura de tu padre,
la boca entreabierta
herencia de tu madre.
Con tus mejillas sonrosadas
puedes dar envidia
a un campo
de rojas manzanas.
De lo físico
mucho podría decir,
mas lo realmente importante
es cómo me haces sentir.

Mi niño.
Mi vida.
Una sola de tus sonrisas
es la alegría
de mi día.
Cada gesto, cada sonido
mientras señalas con el dedito
es lo que a mí
me da sentido.
¿Qué sería de mi existencia
si no estuviera tu presencia?
Sé que eso pasará,
es ley de vida,
por eso quiero disfrutar
del día a día.
Quererte.
Besarte.
Todo el cariño que te mereces darte.
Cuando naciste reí,
cuando te llevaron lloré.
Ahora que estás conmigo
siempre te querré.
Prometo cuidarte,
intentar entenderte,
si tú quieres... guiarte
pero, sobre todo, quererte.
Prometo respetar tu libertad
y prometo recordar esta promesa
y hasta el fin de mis días
ser fiel a ella.
Y si, en algún momento,
como ser humano imperfecto
te faltara al respeto
dos frases saldrán de mis labios:
Lo siento
y
Te quiero.

Mi niño.
Mi vida.
Mi hijo.


Para Óscar, luz de mi vida

27 may. 2010

Elderan, las heroínas

Bueno, ya sé, no soy una gran dibujante. Pero el momento del parto se acerca y no puedo hacer mucha cosa(¡no me dejan moverme!) así que me dedico a escribir y dibujar. 
Como he tenido cierto problemilla con uno de mis textos y lo único que he estado escribiendo hasta ahora ha sido el libro Elderan II, pues para variar y sin que sirva de precedente, os cuelgo aquí los dibujos de las dos protagonistas fuertes(de momento). 
Recuerdo, sólo por si acaso, que el blog, todos los textos y los dibujos y todo lo que salga en él está protegido por una licencia CC y no se puede usar. Esto no va por vosotros, lectores habituales, que ya sé que sois de fiar. Pero por lo visto no todo el mundo lo es...

Voy intentando dibujar también a los muchachos(y las que aún me quedan...) pero por alguna razón lo de dibujar cuerpos masculinos no se me da tan bien. Debe ser que para el femenino tengo el modelo en primera persona... aunque ahora parezca una ballena(no os preocupéis, es sólo temporal. Y si las cuentas no me fallan, poco me falta...)
Un saludo y hasta la próxima.

27 mar. 2010

"Dices que quieres morir por amor pero no sabes nada de la muerte, ni sabes nada del amor"- Eric Bana (Héctor) en Troya.

Mirando fijamente sus ojos supo que aquél era el momento. Un suspiro escapó a sus labios brillantes y llenó el ambiente de melancolía reprimida mientras ponía su pie grácilmente sobre la dura losa que formaba la muralla. Haciendo fuerza con los brazos aupó su cuerpo y se enderezó en lo alto, sintiendo el viento en su rostro y su cabello, los mechones del cual se agitaban con fuerza haciéndole cosquillas en la nariz. Una lágrima fluyó libre por su mejilla de manera casi indolente.
Apretó con fuerza contra su pecho un ajado pergamino cuyas palabras desconsoladoras habían sumido su vida en un profundo pozo oscuro. ¿Cómo un trozo de papel garabateado podía ser peor que una prisión?
Cerró los ojos, disfrutando por última vez del aire fresco y el olor del mundo. Aspiró despacio, con la tranquilidad que da lo inminente. Alzó los brazos, formando una cruz y, con un último suspiro, se precipitó al vacío desde lo alto. Una sonrisa adornaba su cara.

28 feb. 2010

¡Mira que eres Rosa Díez!

"-¿Cómo definiría usted a Zapatero?
-Zapatero es muy gallego, en el sentido peyorativo de la palabra.
-¿Y Rajoy?
-Es gallego."
Y una sonrisita ufana se queda prendida de sus labios.
Pues en el sentido peyorativo de la palabra, gallego significa en Costa Rica "tonto: falto de entendimiento o razón" y en El Salvador "tartamudo", al menos según la RAE que seguro sabe más del idioma que la sra. Díez. Así que yo, extrapolando(aplicar conclusiones obtenidas en un campo a otro) este conocimiento, supongo que pretendía llamar "tontos y faltos de entendimiento" tanto a Zapatero como a Rajoy... quedando bien. Deduzco que esta sra., por no llamarla otra cosa, supuso por sí misma que si los llamaba eso directamente a la cara se montaría un pifostio(esto, en gallego coloquial, se usa para decir que se montó la de dios es cristo... y ni siquiera estoy segura de que lo recoja el diccionario) y que así todo sería como más light.
Pues sra. Díez, los gallegos llevamos mucho, mucho, pero mucho tiempo soportando tonterías e insultos y si los hubiera insultado abiertamente lo más seguro es que incluso la apoyáramos.
Pero no, había que usar el "coloquialismo de la lengua castellana" que dice ella que es así.
En fin.
He leído opiniones de todo tipo, desde que tenemos que sentirnos súper ofendidos hasta que no tenemos ni que hacer caso porque si nos ofendemos es una manipulación de los partidos "al mando" (es decir, los que regentan los dos aludidos que son el del gobierno y el principal de la oposición... y con principal quiero decir que es al que más mentan en las noticias) y no nos preocupamos por lo de verdad.
Pues no. Sí nos preocupamos. Sí queremos un cambio. Sí somos conscientes de lo que pasa. Pero también queremos RESPETO. Es lo mínimo que se le debe exigir a un político.
Tanto Zapatero como Rajoy con todo lo gallegos que la sra. Díez dice que son, han sido más educados que ella, llegando el primero a decir que no es gallego pero que se sentiría orgulloso de serlo. El segundo, efectivamente, ES gallego y está orgulloso de serlo.
Ellos son los "gallegos" pero han sido más listos.
Y si sólo fuera eso... bueno, con una disculpa y un achacamiento a su capacidad mental trastornada en ese momento o nerviosismo, todo se hubiera solucionado. Porque es cierto que los gallegos estamos más que acostumbrados a que nos puteen hasta por los caños y una simple muestra de amabilidad suele bastar para calmar los ánimos.
Pero no contenta con ello, no sólo no se disculpa sino que dice que "peyorativo no es despectivo" y que "ofenderse por esto es una muestra de intolerancia, complejo de inferioridad o perturbación nacionalista."
Muy bien, sra. Díez, lo ha bordado. Ahora todos los gallegos somos una de las tres.
Pues mire lo que digo: yo misma al oír a Rajoy, alguna vez he dicho "mira que es gallego el tío" porque es capaz de torear a todo el mundo sin tener que decir lo que piensa. Desde luego. Pero es que yo SOY gallega.
Y es lo mismo que una persona negra puede llamar a otra "negrata" y no pasa nada... pero prueba a meterte tú en el bronx y llamarle a alguien negrata a ver qué pasa.
Y un comunista puede llamar a otro "estalinista" o "rojo" y no hay problema... pero que se lo llame alguien de fuera.
Es disposición de cada pueblo o colectivo quitarle importancia a los términos peyorativos en que suelen dirigirse a ellos(por cierto, peyorativo = 1. adj. Dicho de una palabra o de un modo de expresión: Que indica una idea desfavorable. Despectivo = 2. adj. Gram. Dicho de una palabra o de un sufijo: Que manifiesta idea de menosprecio en la significación del positivo del que procede; p. ej., carca, libraco, villorrio, poetastro, calducho. U. t. c. s. m. X+X= 2X, no sé si me explico o estoy siendo muy gallega...) hasta que termine por eliminarse del idioma el significado despreciativo. Si seguimos diciendo "qué catalán eres" si alguien es agarrado o "qué madrileño eres" por alguien que es muy chulito esta acepción no desaparecerá nunca. Si lo hacen los propios interesados en tono de humor acabará por recogerse este sentido y desaparecerá el despectivo. Pero, ojo, si lo hacen los propios interesados.
Ejemplo: a veces, al preguntarle algo a mi hermano y no querer él darme una contestación, puedo decirle "¡Qué gallego eres!"(o viceversa) y reírnos los dos por lo absurdo de la expresión. Eso le quita importancia. Si me lo dice alguien de fuera en forma despectiva lo más seguro es que le responda "está bien, pues no te lo digo porque no me sale de los cojones" o algo mucho menos respetuoso.
Gracias sra. Díez pero no tiene usted que preocuparse de cambiar el idioma. Y si quiere usted usar alguna expresión coloquial en tono de humor se va al club del chiste y allí dice usted lo que quiera. Pero exportar en una entrevista esa acepción de gallego que, según usted, fue dicha de modo humorístico aunque su cara más bien relucía un asco explícito por aquellos por quién estaba hablando(lo que le quita el humor a la expresión) es una guarrada(con mi perdón a los pobres cerdos, que no tienen culpa) y, por tanto, a partir de hoy, cada vez que alguien haga algo parecido mi expresión "humorística y dicha en tono coloquial" será: ¡Qué rosa díez es! y prefiero no explicarle a qué viene representando. Pero no por ser gallega, sino porque debe usted darle un poco a la cabeza, a ver si entiende lo que ha hecho.
Nota: las explicaciones a los términos son para ilustrar claramente lo que digo ¡no vaya a ser que piensen que los gallegos hablamos sin saber o sin informarnos! Como seica somos tan tontos, faltos de entendimiento o razón...

24 feb. 2010

Ese guardia de tráfico...

Y yo me pregunto... ¿hay que tener vocación para ser guardia de tráfico?¿Buscan gente altamente motivada en joder a los conductores?¿O simplemente se les pone la mala leche con el tiempo?
Lo siento por aquell@s que se dediquen a tal ocupación pero es que ni uno solo decente me he encontrado en mi vida útil como conductora.
Porque ¿es cosa mía o siempre que hay un cristo de coches hay un guardia?¿Su función no es, precisamente, la contraria?¿Tengo alucinaciones o realmente hay un monstruo verde con tentáculos en el fregadero de la cocina?
Hace apenas una semana tardé una hora en recorrer una calle que apenas tendrá un kilómetro de longitud. Entre los urbanos, que como son grandes pues se meten y ahí se las den todas(pero eso es otra historia y será contada en otro momento), los repartidores que aparcan en doble fila(¿tienen un carnet especial o algo así?) y las viejas que de repente te aparecen en los pasos de peatones obligándote a gastar freno a lo bestia... Lo de que un señor(no es que no haya señoras, es que a mí personalmente nunca me tocan) enfandangue el tráfico tanto como para tardar una hora en recorrer un trayecto que incluso andando se hace antes es el colmo de los colmos. Y ya que sea en una calle donde una vez que te metes no puedes salir(es una trampa mortal...) es el colmo de los colmos de la hijoputez. ¿Será una nueva conspiración gubernamental para conseguir su propio "Día de furia" y que alguien acabe de una vez con el problema de las pensiones a base de acabar con todos los mayores de 50 a pistoletazo puro?¿O es sólo que me corroe la mala hostia por pasar más tiempo en el coche que en el váter?
Todo puede ser.
Yo, de momento, me cargo de paciencia. Que, sean viejos o jóvenes, si te los cargas te los hacen pagar como nuevos.

5 ene. 2010

Avatar

Avatar. Una película de beneficios millonarios, mezcla de ciencia ficción y fantasía. ¿Merece tanta atención? Veamos...
(Atención, contiene spoilers. Para el que no sepa lo que es: si aún no la has visto y no quieres enterarte de los detalles y el final, será mejor que te detengas.)







Ayer mismo la estuve viendo y varias ideas se agolparon en mi cabeza.
Al principio, la verdad, me decepcionó un poco. Nunca he sido muy partidaria de la ciencia ficción: naves, armas, militares chalados por todas partes... Sin embargo, es cierto que algo innovador se lee en el ambiente. Como los trailers dejan tan poco a la imaginación, pues ya sabemos casi desde el principio lo que vamos a encontrar y, a mí personalmente, se me hacía lento que llegara esa parte.
El argumento, como casi todo el mundo sabe(es lo malo de la era de la información, mata la sorpresa) es que los seres humanos en nuestro inevitable avance invasor(podría decir colonizador, que queda como más bonito... pero las cosas claras y el chocolate espeso) llegamos a Pandora, que está habitado por una raza, los Na´vi, alienígena para nosotros y autóctonos para ellos. Y es que todo depende de cómo se mire. Por lo visto, la buena de la tierra de estos indígenas es rica en un mineral que va a resolver todos los problemas energéticos de la Tierra. Y claro, como no se nos ocurrió cuidar lo que teníamos pues ahora tenemos que ir a robar más allá de nuestras fronteras planetarias. Un ex-marine parapléjico, llamado Jake Sully, es reclutado para formar parte del programa Avatar, en el que se ha unido ADN Na´vi y humano para crear una réplica de la raza originaria y así ser más fácil el contacto con ellos, ya que la atmósfera es irrespirable para los humanos. El tal Jake tiene que conseguir información sobre ellos pero acaba apreciando su forma de vida, tanto como a la hija del jefe del clan, Neytiri(o Naytiri, según quién lo diga. Sinceramente, creo que es con "e" pero es una vocal más abierta que nuestra "e", de ahí el error.)
¿Qué es lo que más me ha gustado de la película? La parte pseudo-fantástica en que Jake se infiltra entre los Na´vi y se ve cómo viven estos.
¿Lo que menos? Pues todo lo militar, claro. Será que tengo el gusto poco desarrollado, pero soy incapaz de apreciar estas cuestiones, a no ser que una fuerte historia subyazca tras ellas y aún así...
¿Cuál es mi opinión? Que James Cameron quería hacer una película de indios y vaqueros pero el western se le quedaba corto. Hay taaaaaaaaantas similitudes entre los Na´vi y los nativos americanos(y obviamente entre los militares y los vaqueros, pero en fin...) que la película te deja la sensación de haberla visto ya.
El argumento, además, es totalmente predecible. Quiero decir, ya se sabe que él estará encantado con su nueva forma, que se va a enamorar de ella, que va a luchar con ellos... Como ya he dicho, es una historia que se ha contado miles de millones de veces.
El punto que tiene es que, aunque sabes cómo va a ser el final, aunque sabes que los buenos siempre ganan en las pelis(en el 99%, sobre todo si no son históricas) se te pone una sonrisa tonta cuando ves cómo los Na´vi se cargan a los militares y expulsan a los humanos invasores a su propio planeta. Y es que los indios no ganaron, como todos sabemos. Pero eso no significa que no se pueda soñar. Los europeos llegamos y arrasamos(creed que no me siento orgullosa, pero dado que nací casi 500 años después de la llegada de Colón a América, poco puedo hacer). Ahora queremos hacer lo mismo... y nos dan por culo, hablando mal y rápido. Es fabuloso.
También aparece reflejada la otra naturaleza humana, la que nos lleva a comprender, la que quiere ayudar, incluso entre las filas de los militares. Es fantástico.
Finalmente, me ha gustado. Pero creo que Cameron se ha quedado corto. No deja de ser una película de acción y, como tal, carece de innovación. Sé que no es fácil, pero creo que la historia podría haber dado para mucho más, para más trasfondo y menos bombas. Creo que se detiene demasiado en la parte humana y en sus intenciones... pero somos humanos y ya nos conocemos esa parte.
De todos modos, la recomiendo. Y si las secuelas que dicen que habrá se centran más en el pueblo indígena, creo que aún serán más recomendables.
Sólo el tiempo lo dirá.

5 nov. 2009

Padres REMAKE

Algun@s recordaréis Padres, una extraña corta crítica en tono de humor a nuestros queridos progenitores.
Me temo que, ante el destino implacable, me veo obligada a anunciar que pronto yo formaré parte de sus filas. Un pequeño Yoda crece en mis entrañas(aunque espero que no sea de color verde...) y un acojone variado se extiende por todas mis venas.
Al principio te hace hasta gracia tener náuseas mañaneras y mareos inesperados. Se te queda una sonrisa estúpida prendida en la cara, a juego con la que se te pone cuando alquien te dice "vas a ser mamá..." como si en vez de habérselo dicho tú hubieran descubierto El Dorado por sí mismos. Pero pronto empiezan las críticas:
- ¿Y le vas a dar pecho?
- Sí señora, porque es lo más natural, lo mejor para el niño y lo más barato, qué coño.
- Bueno(cara de asco e incredulidad) será si puedes, porque hay muchas mujeres que no tienen leche...
Señora, primero eso es mentira y segundo, ¿eso son formas de animar a la gente?
- Ay, habrá que ir ahorrando para el bautizo(voz de resignación)
- No señora, no l@ voy a bautizar.
- ¡Mujer, cómo no vas a hacerlo! Pero si es costumbre...
¡Joder señora, acabo de decirle que puede ahorrarse el dinero del bautizo y encima se queja!
Y es que la gente no sabe lo que quiere. Además, suelen ser las mujeres las que se meten en estas cosas. Sobre todo las que son madres de hace mucho tiempo o no son madres. Será que las del grupo que está en medio están hastiadas y simplemente se alegran de no ser ellas el centro de atención...
Además, ¿qué les importa si yo bautizo a mi hij@ o no? Eso irá según mis creencias religiosas ¿no? Pues la mejor excusa es:
- ¿Y si el niño muere? No irá al cielo...
Señora, si el dios que nos rige es uno que permite que muera mi hijo sin cometer pecado alguno(vamos, digo yo que es imposible) y se queme eternamente en las llamas del infierno... está mejor allí. Al menos, con el diablo siempre sabes a qué atenerte...
Y así con todo.
El problema es que te hace plantearte si realmente la gente acaba haciendo las cosas "de costumbre" por no escuchar a los demás. Quiero decir, después de nueve meses de embarazo, un parto(que aunque transcurra bien tienes que expulsar un niño por la vagina. Se dice fácil...) y el acojone propio de todo padre primerizo... amén de las primeras noches sin dormir... encima tienes un escuadrón de mujeres diciéndote lo que tienes o no que hacer ¿no dirás simplemente "vale, bautiza al niño, ponle pendientes a la niña, tatúales un dragón en la espalda... pero por favor, lárgate y déjame tranquila"? ¿Acabaré sucumbiendo a la presión como tantas otras madres antes que yo? ¿Qué me hace pensar que soy más fuerte?
Pero no, me niego a que me mangoneen y hagan lo mismo con mi hij@. YO, y en todo caso su padre, soy la única que tiene derecho a hacer tal cosa.
Y l@ educaré lo mejor que sepa, l@ dejaré decidir cuando tenga edad para ello, jamás ojearé su diario o su facebook o lo que se lleve entonces, no seré una madre restrictiva que diga "¡¡¡a ver si voy a tener que ir yo!!!" o "¡En mi casa mis normas!", y nunca, nunca, nunca... criticaré a sus amistades o sus novi@s...
Y vosotr@s diréis, "ya claro, y la paz mundial y que nadie pase hambre ¿no?"... y probablemente tengáis razón. Es posible que acabe formando parte del escuadrón de padres enloquecidos por el poder y la sed de victoria frente a sus hij@s. ¿O no?
Sólo el tiempo lo sabe...

1 nov. 2009

19 de diciembre ¿Camiseta?... Roja

Viento. Frío. Nieve. Árboles.
Cuando paseas por el parque, en soledad, el día de navidad, puedes esperar innumerables cosas. Que te atraquen, que te maten, te violen... o que simplemente no te ocurra nada porque todo el mundo está en casa celebrando las fiestas y lo más grave que te lleves a la cama esa noche sea un congelamiento parcial de pies.
Sin embargo jamás podría haber imaginado lo que realmente me ocurrió...
¿Que qué ocurrió?
Muy bien, empecemos por el principio...

El día comenzó como de costumbre: conmigo tirándome de la cama para conseguir levantarme tras media hora de "cinco minutitos más". Podría criar pingüinos en ese universo helado que es mi piso por las mañanas, sale vaho de mi boca y los pies se pegan al suelo igual que la lengua al hielo en una película cómica. Me lo planteo seriamente mientras desayuno el café calentito que me hace volver a ser persona un día más.
Me cuesta decidirme a quitarme el pijama y ponerme la ropa para ir a trabajar aunque finalmente lo hago a toda prisa, pues ya llego tarde. Tras coger mis bártulos a velocidad absurda y envolverme en mil vueltas de bufanda roja de punto salgo corriendo para no perder el autobús que me llevará hasta mi celda diaria.
- ¡Janssen!- vaya, el jefe está enfadado. Si no, no me llamaría por mi apellido- ¿Otra vez tarde?- noto que se fija en mi aspecto poco convencional, su mirada me recorre de los pies a la cabeza, donde se detiene con desagrado- ¿Y con esas pintas? Por el amor de una madre, eres la única mujer que conozco que sería capaz de vestirse con unos pantalones dos tallas más grandes, un jersey raído de color indefinido, una bufanda que parece hecha para toda una comunidad y con un zapato distinto en cada pie.
- Señor, hay mucha gente que lleva zapatos diferentes...
- Puede que sí lleven deportivas de colores distintos, pero tú llevas una deportiva nike negra en un pie y una bota de agua amarilla en el otro...
- Es parte de mi estilo creativo...
- Y tienes suerte de tener gran estilo creativo... pero como vuelvas a llegar tarde me cabrearé de verdad ¿entendido Janssen?
-Sí jefe.
Mientras el oscuro dueño de la mazmorra se aleja aún furibundo, un adonis se acerca por mi espalda . Pelo oscuro y ondulado, ojos color jade, olor seductor a colonia de categoría.
- Andrés- me doy la vuelta y me dispongo a abrazarlo, pero él se aparta de mí dulcemente y me mira con reproche.
- Pensé que vendrías anoche- su voz suena dolida.
- Sí, pero estaba agotada.
- Siempre estás agotada. Hace meses que no quedamos más de una hora fuera del trabajo y no quiero pensar en cuanto hace que no tenemos relaciones.
- ¿Sexo?¿Aún existe eso?- intento bromear y quitarle hierro al asunto pero no funciona.
- Tengo que saber si estás conmigo, Sara. A tiempo completo.
- Andrés... Yo...
- Pues entonces tú y yo no tenemos nada que hacer juntos.
Se va dejándome ligeramente apesadumbrada y me siento en mi silla con un enorme suspiro trágico.
- ¿Otra vez lo habéis dejado?- levanto la mirada y veo al hombre que acaba de acercárseme.
- Sayid ¿estabas escuchando a escondidas?
- ¿A escondidas? Toda la oficina ha podido escuchar el portazo que Andrés ha dado al rendirse de nuevo en su empeño en conocerte.
- No ha dado ningún portazo.
- Metafóricamente, Sara...- me mira con sus grandes ojos negros mientras un rizo le cae graciosamente sobre el puente ligeramente arqueado de su arábiga nariz- Toma- veo cómo me tiende la pareja de la bota de agua que luce mi pie derecho- Es mejor esto que las deportivas, hace demasiado frío.
- ¿Cómo sabías...?
- Tengo siempre una pareja de deportivas y de botas de tu número- lo miro extrañada- Siempre vienes con ellos desparejados en el momento menos oportuno, así que si lo necesitas de verdad como hoy, puedes cambiarte.
- ¿Y cómo sabías que tenía unas botas amarillas?- pregunto mientras me cambio.
- No lo sabía. Esto sí es una casualidad. De nada.
- Gracias.
- Debería volver al trabajo antes de que al jefe le dé una aplopejía- sonríe seductor- Y tú deberías comenzar.
Se aleja despacio y echa una última mirada atrás, encontrándose sus ojos y los míos. No puedo evitar sonreírle en ese momento. Sayid es de origen algo así como árabe, aunque no sé exactamente de dónde. Su abuelo era iraní, iraquí, afgano, turco... no son el mismo pueblo y originariamente creo que ni la misma raza pero ya sabéis... si lo dices en España, todo son moros. Sin embargo, no puedo imaginar persona más dulce que él, ni más atea, tanto que se dice de los "moros" que si son todos extremistas religiosos... Mucho ver la paja en el ojo ajeno es lo que hay en este país. Huele a bizcocho recién hecho y a chocolate caliente...
Me concentro en mi trabajo y mantengo mi mente en los proyectos en los que estoy trabajando. Antes de irme, lo invito a cenar en mi casa. Él está solo, yo estoy sola... no me parece tan mala idea... Ante mi sorpresa, acepta encantado y queda en venir a las 10. Él traerá el vino y el postre.
Salgo apresuradamente para comprar algo de comer y veo la mirada enfurecida de Andrés. La verdad, ya me tiene harta de tanta tontería ¿es tanto de pedir una amistad y un poco de sexo ocasional?
Son las 9 de la tarde y ya es noche cerrada. La nieve cubre la carretera y no me parece inteligente coger un taxi, con el tráfico que hay así que, cargada de bolsas, me dispongo a atravesar el parque con total decisión y rapidez.
Mis botas amarillas chapotean en los charcos semicongelados mientras la nieve cubre mi cabello y el viento azota mi rostro, ya casi azul. Dejando las bolsas en el suelo un instante compongo mi imagen cubriendo mi cabeza casi por completo con la bufanda. Aún sobra un buen trozo para cubrir el cuello e incluso el pecho, por dentro del abrigo. Me encanta esta prenda. Silenciosamente, un champiñón se desliza de la bolsa hasta el suelo embarrado. Cuando recupero mi compra, lo veo allí caído. Se me escapa una maldición pero, al fin y al cabo, sólo es un champiñón pequeñito. Lo dejo allí.
Sigo mi camino a paso rápido, la nieve empieza a caer fuerte de verdad, apenas se puede ver unos pasos por delante de mí.
"Corre"
Me doy la vuelta con rapidez y miro a mi alrededor. ¿Son cosas mías o alguien acaba de susurrarme al oído? Allí donde había estado un momento sólo había una sombra, aunque parecía crecer. Me río de mí misma, la imaginación me está jugando malas pasadas.
"Corre"
"¿A qué estás esperando?"
Me vuelvo de nuevo. Frente a mí no hay nada. Comienzo a inquietarme ligeramente. Retomo el paso, acelerando para alcanzar cuanto antes el fin del parque y llegar lo antes posible al refugio seguro que es mi piso.
Oigo un crujido detrás de mí.
Me detengo. El hielo se agolpa en mi cara, cual lágrimas derramadas, aunque ni una sola ha escapado a mi control. Me doy la vuelta lentamente. La sombra ha crecido.
"Corre"
"Tienes que irte"
"No esperes. Corre"
Las voces susurran a mi alrededor pero, aunque miro a todas partes atemorizada, no veo a nadie. La sombra sigue creciendo. Parece que se acerca. Estoy completamente paralizada por el miedo, creo que me estoy volviendo loca. La sombra sique acercándose. Para mi inmensa sorpresa un enorme champiñón gigante aparece ante mis ojos.
- Pensabas dejarme aquí tirado- me acusa con voz de ultratumba.
"Corre ¡Corre!"
Hago caso finalmente a las voces y echo a correr totalmente atemorizada, las bolsas abandonadas en la hierba con su contenido desparramado por entre las hojas escarchadas.
Llego finalmente a mi portal y allí está Sayid con expresión preocupada. Me ve y me sonríe, pero al ver mi rostro la preocupación vuelve al suyo.
- Sara ¿estás bien?
- Sí, sí, creo que sí.
- ¿Seguro? No tienes muy buena cara.
- Subamos por favor.
Tras una ducha relajante y un café que él ha tenido la amabilidad de preparar, todo comienza a estar mucho mejor. Le cuento lo ocurrido y él me mira con expresión extraña.
- Crees que estoy loca.
- No. Creo que estabas sola, de noche, en el parque oscuro y que tienes demasiada imaginación.
- Puede ser, pero la cena se ha quedado allí.
- Esperemos que lo encuentre algún mendigo, al menos servirá de algo- ríe mientras me abraza- Podemos tomar directamente el postre. He traído bizcocho.
- Tú hueles a bizcocho...
- Entonces puedes comerme a mí- sus ojos brillantes se clavan en los míos y nos besamos con increíble dulzura.

A partir de aquí, la clasificación es X y personal, así que no seguiré contando. Él es lo que siempre he buscado en un hombre y ni siquiera lo sabía: un amigo con sexo ocasional al que no le molesta la situación. La mayoría de los hombres dicen que no les molesta, pero acaba por fastidiarles que tú seas más independiente que ellos...
Y sí, me he quedado con esto. Porque cada vez que pienso en el parque y en champiñones gigantes me dan ganas de ingresarme voluntariamente en un psiquiátrico y no eran esos los planes que tenía para mi futuro.
Por si acaso, cada vez que voy por el parque, me llevo un mechero de cocina. Si un champiñón gigante vuelve a amenazarme... al menos lo gratinaré. Como que me llamo Sara Janssen.




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14 oct. 2009

El maltrato más peligroso es el que no se ve

Este texto no es mío. Lo ha escrito una forera aquí y cuando lo he leído he visto todos mis miedos respecto al parto reflejados en él. Por esto, quería compartirlo con tod@s, especialmente con las mujeres. Si todas nos hiciésemos valer, estas cosas no sucederían y aún mucho menos serían vistas como normales.


Érase una vez un país en el que las mujeres hechas y derechas dejaban de serlo aproximadamente en la semana 2 de su primera gestación. Ya nunca volvían a ser ciudadanas de primera categoría. A partir de este momento se sucederían todo tipo de reproches hacia su persona; curiosamente por los ginecólogos y matronas que las atendían en las consultas llamadas de salud del embarazo. Se las trataba bruscamente y sin educación, regañándolas por haber comido demasiado o demasiado poco, por hacer mucho ejercicio o no guardar bastante reposo, agobiándolas con predicciones apocalípticas de placentas demasiado bajas, líquidos insuficientes o excesivos, niños que engordaban a un ritmo frenético o no engordaban en absoluto, y todo aquello siempre era culpa de la gestante. Así que las futuras madres, deseosas de que sus hijos estuvieran a salvo, tragaban con todas estas reglas, con los ataques personales, y no reclamaban cuando el ginecólogo apuntaba la altura uterina, el peso o la tensión sin siquiera levantar la mirada y menos sus sagradas posaderas del sillón despidiéndolas con un “a ver si para la próxima visita no engordas tanto”.

Pero lo peor era que aquellos no eran casos aislados, era lo normal y toda la sociedad lo percibía como correcto. Todo esto tenía una razón, y es que así llegarían totalmente infantilizadas y faltas de sentido crítico al final del embarazo, acatando sin rechistar cualquier disposición médica, aunque fuera claramente en contra de su salud y la de su bebé.

Para el parto ya estaban completamente ganadas para la causa, convencidas de que la inducción el lunes por la mañana (aunque le quitaran varias semanas de gestación a su hijo y luego ingresaría en neonatología para suplir los días que faltaban en su desarrollo) era lo más conveniente para ellas (y para el hospital), de que los dolores provocados por la oxitocina artificial eran el merecido castigo por no dilatar (pues aun no era el momento para que naciera su hijo), de que obligatoriamente se les tenía que subir encima una matrona de 100 kilos, ya que ellas no sabían empujar (¿y cómo podrían hacerlo?, si estaban tumbadas boca arriba, desprovistas de la fuerza de la gravedad) y de que la episiotomía era imprescindible para que saliera su hijo (en el brevísimo plazo que establecía el protocolo del hospital, no fuera que el paritorio se ocupara demasiado rato y atendieran menos partos al mes).

Hace relativamente pocos años se dispuso un caramelito para distraer a las féminas y de paso, ganarse su confianza. Esto se llamó inocentemente epidural, y tenía doble ventaja, porque las propias mujeres hicieron la mejor publicidad, ensalzando sus supuestas virtudes y sin publicitar los contras (como hacen todos los grupos sometidos cuando se les brinda un poco de atención) y además permitía realizar todas las prácticas habituales impunemente, porque la parturienta no debía sentir nada.

Y como no sentían nada, se les podía romper la bolsa sin preguntar (para recoger el líquido cuando viniera mejor a los turnos), suministrar oxitocina artificial diciéndoles que era suero, prohibir moverse de la camilla (para que no tuviera que acudir una matrona a recolocar los registros), aislarlas del acompañante (para que no hubiera testigos de su iatrogenia), manipular las zonas más íntimas de su cuerpo con brusquedad (porque el equipo tenía prisa en acabar), sostener a su niño lejos de ellas (porque ellas no sabían cogerlo adecuadamente). Vamos, se permitía casi cualquier cosa. Pues todo esto dolía (sobre todo a posteriori) y provocaba muchos problemas físicos y psíquicos (la famosa depresión postparto, que también era culpa de la mujer, no de la desatención de los obstetras y matronas, por supuesto).

Y sí, efectivamente, este país es España. Cada día se producen más de 1300 nuevos casos de violencia contra las mujeres, concretamente contra las que se encuentran de parto.

Hace mucho que se sabe que la mejor manera de controlar a un grupo de población es doblegarlo en aquellos momentos en que más indefenso está.

Cada vez que se le dice a una puérpera “pero ¿de qué te quejas?, si tienes un niño precioso” o “hija, ¿qué te pensabas que era tener hijos?” o bien “no llores por los puntos en tu vientre (o en tu periné), que se los dan a todas” estamos perpetuando el maltrato, estamos normalizando una situación de sumisión y eliminando cualquier posibilidad de objeción.

Pensemos en ello cuando nos llevemos las manos a la cabeza ante los casos de ablación genital de países del 3er mundo. Quizá no estemos tan lejos como creamos de esas culturas.


Por favor, no nos equivoquemos. La OMS desaconseja todas estas prácticas y numerosos estudios científicos avalan la no-utilización de ninguna de estas cosas por rutina. La episiotomía(cortar a la mujer para que salga la cabeza del niño), por ejemplo, no está aconsejada en más de, como máximo, un 10% de los casos. En España se hace a un 90% de las mujeres que tienen su primer hijo. Esto no es una "locura" ni "declaraciones de gente enferma" como dice el impresentable del dr. Estivill. Son declaraciones apoyadas en estudios científicos y en cuestiones claramente demostradas desde hace más de 25 años.