EXTRAÑOS CORTOS RELATOS

El blog recopilatorio de las idas de pinza de Mortfan1

16 sept 2009

Querido diario:

15-septiembre-2009 08:30

Querido diario:
Hoy es el primer día de clase. Normalmente eso no me haría ninguna ilusión, pero esta vez es diferente.
¿Recuerdas lo que te conté a principios de verano? Bueno ¿cómo no si yo me acuerdo perfectamente? ;D Pues eso, que Rafa se ha decidido ¡al fin! a pedirme una cita... ¡Es tan guapo! Con su pelo rubio y lacio, con sus ojos azules... Pero llegó el verano y mis estúpidos padres decidieron ir de vacaciones a la estúpida cabaña que tenemos en el estúpido lago... Toooooodo el verano observando como mi padre intentaba estrechar lazos con sus hijos a fuerza de caña ¿quién narices querría estrechar lazos con alguien para el que la idea de ocio es sacar peces muertos de agua turbia? Y mientras tanto él aquí, lejos de mí, cerca de Sonia... :S Siempre ha querido lo que yo anhelaba y ahora es él lo que más deseo ¿Qué me dirá Rafa cuándo me vea en el insti?¿Le gustaré?
*Se levanta de un salto rápido y se pone frente al espejo. Observa su rostro: de frente, el lado derecho, el perfil izquierdo. Luego levanta ligeramente el mentón y hace una mueca que pretende ser sensual. Fija ahora sus ojos en su figura y, finalmente, sacude su pelo casi con despreocupación, tras lo que vuelve a tumbarse en la cama con un ligero salto elegante.*
No estoy tan mal para 17 años recién cumplidos... ¡Seguro que él está tan guapo como siempre!
*Su nombre flota desde el piso de abajo, impulsado por una voz enojada.*
Joder, ya está mi madre metiéndome prisa... Bueno, me voy a clase ¡luego te cuento!


19:30

Querido diario:
¡Odio a Rafa! Es imbécil... ha sucumbido a los encantos de Sonia, según él. Pero ¿qué encantos? ¡¡¡Si es más fea que Picio!!! Ya sé yo lo que le habrá dado esa... Dos tetas enormes y una vagina dispuesta ¡eso es lo que le ha dado!
Ha sido el día más horrible de mi vida, me he sentido como una estúpida ¿Por qué le haría caso a ese febo creído? Maldito Rafa...
*Una lágrima de rabia recorre todo el camino desde su rostro hasta el nombre del odiado ex-pretendiente, convirtiéndolo en un borrón ilegible.*
Volver a clase, volver a casa, volver al fracaso... ¿por qué todos los años es lo mismo?
Odio las vueltas. Según mi corta experiencia, las vueltas no deparan nada bueno así que a partir de ahora *llorosa cara de decisión* no voy a volver jamás. No quiero rutinas, no quiero clases, ni trabajos donde tras unas cortas vacaciones tengas que trajearte para hacer lo mismo un día sí y otro también. No quiero tener que preocuparme de chicos, ni chicas ni nada de nada. A partir de ahora sólo voy a ir hacia delante. Todo lo que va a haber desde ya son idas, nada de vueltas. A tomar por el culo volver.
*-Tal vez no puedas hacerlo.
Se gira hacia la derecha apresuradamente y descubre a un chico, casi un hombre, unos años mayor que ella. Observa su cabello oscuro y rizado, su tez tostada por el sol, se pierde en sus ojos color jade, su sonrisa burlona.
- ¿Y tú qué sabes?- responde enojada al tiempo que esconde las hojas en las que vertía su alma- ¿Tienes por costumbre invadir así la intimidad de los demás?
Una risa clara y sincera sustituye a la burla en la expresión del joven.
- Es un riesgo que corres cuando te sientas a escribir en el banco de un parque al lado de un desconocido- responde con sorna.
- Es el riesgo que corro por sentarme al lado de un tío con vocación de maruja querrás decir- le espeta ella mientras él se echa a reír de nuevo- ¿No quedaban trabajos de cotilla en donde vives y has decidido venir a ejercer al parque?
- Suena como si estuviera prostituyéndome- dice aún sonriente- pero te aseguro que nada más lejos de mi intención. Es sólo que leí sin querer un par de líneas y me gustó tu estilo.
- ¿De verdad?- su voz, ahora suavizada por el halago, llena el espacio entre ellos- Vaya, algo es algo...- la mirada del joven chispea complacida y ella nota un cosquilleo que la invade. La curiosidad la corroe- ¿Cómo te llamas?
- ¿Quién invade ahora la intimidad de los demás?- ríe él, contemplando como ella se sonroja- Óscar- responde, no obstante.
- Yo soy Chiara- dice aún tímida.
- Tienes un nombre precioso. Italiano ¿verdad?- ella asiente. Él se levanta alegre y mira con cierta duda el cielo anaranjado- Se está haciendo tarde y debo irme. Pero me ha encantado invadir tu intimidad- le tiende la mano al tiempo que le dedica una sonrisa plena- y también charlar contigo.
- ¿Vendrás mañana?- pregunta ella, ahora ya en pie frente a él- Sólo por curiosidad...
- Vengo todos los días a pasear un rato después de clase. Supongo que si vienes podremos tener otra charla agradable. Te gusta hacerte la difícil ¿eh?- bromea, al ver la reticencia de ella- De acuerdo, una charla y un café ¿quedamos así?
- De acuerdo, pero no sé si podré venir.
- No importa, ya te he dicho que vengo todos los días- su sonrisa perenne llena el ambiente- Me has caído bien- confiesa.
- Y tú a mí. Está bien, intentaré venir.
- ¿Prometido?
- Prometido- es la risa de ella la que ahora flota en el aire.
Se despiden con un apretón de manos y una promesa que entrelaza sus dedos.*

20:30

Querido diario:
El encuentro de esta tarde me ha hecho cambiar de opinión.
Quizá las vueltas no sean tan malas... sobre todo, si te hacen seguir hacia adelante. Al fin y al cabo, sin vueltas no hay idas ¿verdad?
Óscar... suena bien...

3 comentarios:

Chusa dijo...

Las vueltas permiten que escojas si lo que dejaste es un punto y aparte o un punto y final... Y de uno a otro hay un abismo.
Tú vuelta sí que es un lujo, me he acordado mucho de ti y me he preguntado muchas veces si estarías bien, porque hacía ya mucho que no te dejabas ver. Me alegra enormemente tu vuelta, y la genialidad de leerte. un bico.

Mián Ros dijo...

Hola Mortfan.

La lectura de tu relato me ha abstraído por unos minutos de la ruidosa realidad con la que había despertado (ha sido agradable la sensación), desatender esos ruidos del otro lado de la ventana, y leerte; apoyado "tu bien hacer" con una taza de café que me ha llevado hasta el final de la historia (me gustó).
Te has superado y eso significa avanzar; lo cual y en este caso no está bien que regreses tras tus pasos. Si lo hicieras, eso significaría empeorar...

Recubres el ambiente de forma inteligente; tu escritura es natural, directa, asistiendo las emociones de los personajes de manera entrañable...
Sigue así, no te des la vuelta, en este VIAJE no...

Un saludo.

"Dios mío, dame valor,
y no dejes que el propio camino
devore mis piernas a mi paso". (Fragmento, "Ángeles de Cartón". MiánRos).

mortfan dijo...

Gracias a los dos. Para mí sí que es un lujo tener unos lectores como vosotros. Un besazo.